Por: Edgar Alonso Muñoz Delgado
Enviado especial
Yo acababa de publicar Colombia Amarga que es un libro de viajes por todo el país, algunas de esas crónicas ya habían sido publicadas por El Tiempo y otras eran inéditas. En eso Me llamo
-Tengo un programa que se debe llamar Enviado especial y no había encontrado la persona.
Cuando dijo eso, yo casi pego un grito.
-Quiero que seas tú, prosiguió.
En ese momento yo me ganaba en el Tiempo $2.800 pesos mensuales, que era un dinerito para vivir… ya estaba enamorado de mi señora pero no nos podíamos casar porque no había plata; eso no alcanzaba y me ofrece ¡$25.000 pesos al mes! Casi diez veces más… Pegué un brinco.
Ahí me cambió la vida no solamente en lo emocional, en lo maravilloso, sino en lo profesional, porque entonces hice un curso con un productor que venia de estudiar cine y televisión en Cinecittá[1] en Italia: Bernardo Romero Pereiro, Tronco de maestro. Hicimos un entrenamiento de tres meses, muy intenso, para pasarme del medio escrito al audiovisual. Hicimos como tres o cuatro programas que nunca salieron al aire porque eran para cometer errores y solucionarlos. Tuve la suerte de semejante maestro.
Fácilmente encontré que no hay diferencia estructural en esos dos medios. Para decirlo en una forma más sencilla: las descripciones que hacía con la maquina de escribir, en televisión pasaban a ser descritas por la cámara que yo dirigía y editaba, incluyendo los sonidos que son parte del testimonio. Las entrevistas que hacía para el periodismo escrito, ahora las hacía con una cámara de televisión… hablando de lo más elemental. Comprendí desde el primer día que era el mismo periodismo, con dos expresiones diferentes.
El primer Enviado Especial sale al aire la víspera de mi matrimonio, un viernes de abril de 1976. Lo que había hecho los últimos diez años fue ir mucho al llano y a la selva; sin embargo hicimos un programa muy urbano: Un ladrillo impresionante de una hora… ¡pero un ladrillo! De la inmigración de gente a las canteras de Bogotá.
En la casa había fiesta de entrega de regalos. Toda la familia de Gloria, antioqueña, llegó de Medellín, una familia muy grande y muy prestante. Mi familia también estaba presente y parte de la noche fue ver el programa. ¡Una hora! Cabeceaban, bostezaban, para no dormirse se paraban y daban una vueltica y luego volvían y yo, ¡claro! El chacho en televisión…
Después hicimos un programa en el que se ve
Se producía en blanco y negro en cine de 16mm con sonido magnético. Por un lado el audio en una grabadora y por el otro lado el video; vertíamos en un video tape y mezclábamos. Era un poco la edad de piedra del sonido. El sonido óptico fue un paso más adelante.
Ahora tenemos una televisión muy comercial; el país ha abandonado ese tipo de programas. No se anuncia en ellos, porque se caen con el gobierno, porque pueden tener problemas o “dejamos de ser amigos de tales doctores dueños de las programadoras”.
La preparación de Enviado Especial duraba quince días. Yo tenía dos investigadores que iban delante de mí con otro tema que previamente les escogía. Determinaban a dónde valía la pena ir, hacían los contactos y establecían citas. Luego llegaba yo. La edición de media hora de televisión nos demoraba veinte horas continuas, disponíamos de mucho material, pues filmábamos diez a uno, en los comienzos. Luego cuatro a uno, que no es demasiado.
La mayoría de tales programas eran de denuncia. Por ejemplo el que tuvo por tema la contaminación de la bahía de Cartagena con mercurio metálico por derrame. Nosotros averiguamos antecedentes: Escribí a
Otra denuncia grande, que ocupó cuatro programas, fue sobre el contrato absurdo que firmó Colombia cediendo El Cerrejón. No pasó nada. El gobierno se hizo…pero se creó una polémica nacional. Luís Carlos Galán terminó participando en ella y escribió un libro llamado Los carbones de El Cerrejón. Por lo menos se agitó el tema. Se le dijo a la gente “esto es lo más irregular, Colombia va a salir perdiendo, como siempre en este tipo de negocios, pero perdiendo muchísimo” y la historia de los veinticinco años posteriores a la firma del contrato lo ha demostrado: Colombia no ha ganado. ¡Colombia ha pagado porque se le lleven el carbón! Yo ceo que El Cerrejón no genera más de cuarenta empleos. Imagínese, en una inversión de esas[2].
Estábamos mucho en contratos leoninos en contra del país y estábamos en las cosas maravillosas de este país, más allá de los gobiernos y más allá de los partidos. Por ejemplo en riquezas naturales hicimos programas muy elaborados, desde Buenaventura hasta el límite con Panamá, todo el Pacífico, en una primera parte y luego, desde
La prensa en general no es fiscal a nombre de su propia sociedad. Es una prensa muy oficialista, muy con el establecimiento, demasiado dócil. Uno debe ir por la calle del centro, pensando siempre en que no hay más que un interés para el periodista que su público, el que lo lee o el que lo ve y escucha. No más. Eso fue lo que practicamos durante veinte años sin una sola rectificación.
El paso por televisión sirvió para que me conociera la gente, lo cual es importantísimo para una persona que escribe y, por otro lado, conocí mucho mejor el país, más a fondo, con más detalle.
Colombia apagó la luz
Me han ofrecido que me lance a la política, que me candidatice al Senado. Qué voy a hacer al Senado si soy un decepcionado de la política colombiana; de los políticos colombianos, del congreso. Colombia nunca ha podido, ni nunca podrá esperar nada bueno del Congreso. ¡Jamás! Cada día menos. Un congreso tomado por el paramilitarismo básicamente y penetrado en una parte por el narcotráfico, ha sido un Congreso lamentable para mí. Por eso la política local no me seduce. Tengo una posición política muy crítica frente a la decadencia del país. Yo creo que hay que mirar por encima de esa política liberal – conservadora. Nunca hablamos de política con mi hermano Fernando. El Es liberal. También soy liberal, pero lo que se llamaba liberal doctrinario, por doctrina, por principios, como fue el liberalismo a finales del 1800 y primeros pasos del 1900 ¿no? Un partido ante todo libertario frente a la ignorancia, a la cultura, al pensamiento…
No se hasta que punto haya gente con identidad nacional. Después de tanto ejemplo, tanto modelo, lo que ve uno es todo lo contrario de un querer lo bueno para el país. Por ejemplo, nadie quiere saber o entender qué es el TLC, o la gente se hace la loca, pero el TLC es destruir al país. Sencillamente destruir todo. Dejar de producir lo que producimos y ponernos a importar todo. Un desempleo absoluto y una miseria absoluta. Es aterrador.
Creo que Colombia es un país que apagó la luz y no ve qué hay adelante. Soy muy pesimista en cuanto al mañana del país porque analizo las estructuras y la mentalidad de la dirigencia colombiana. Me parece terrible: es tan pequeña, tan diminuta. Una falta de pensar en grande, tan entregada a intereses extranjeros que no veo nada. Es lamentable.
De los periodistas de hoy me impacta Daniel Coronell por lo certero de su oficio. Estuvo exiliado dos años y su columna en Semana mantuvo una actualidad, un conocimiento tan supremamente profundo del país, mayor que el que tenemos los que estamos aquí. Eso es admirable.
Me gustan mucho Claudia López, y Pedro Medellín columnistas del El Tiempo y hay un muchacho Soto, en ese mismo periódico, buenísimo, pero no se por que publica tan poco si tiene esa calidad única.
Ahora en manos de Planeta, ultraderecha, me pregunto qué irá a decir El Tiempo, además de ponernos a leer lo que piensan y quieren que sea nuestro país. Entonces cómo va uno a tener mucha ilusión en el mañana cuando el periódico nacional más importante de Colombia, está en manos de extranjeros diciendo y mostrando lo que quieren que veamos de nuestro país.
El periodismo de hoy está tan alejado del entendimiento y de la exaltación de las culturas, de las costumbres que se transmiten de una generación a otra, de la comida, la música, de esos rasgos que diferencian a Colombia en cinco naciones culturales. Si se mete un poquito en descifrarlas, en un trabajo que no es difícil sino de tiempo y de saber cuáles son los parámetros para medir las culturas, descubre esos países y va exaltando los nacionalismos.
Es que si abandonamos lo local vamos a ser una brizna, vamos a ser nada. La globalización es una teoría económica, pero no cultural; en cuanto abandonemos nuestra cultura, que es el problema en que está Colombia, seremos nada en el mundo. Cada día tenemos que conocer más lo nuestro, ser más nosotros. Que lo económico vaya por otro lado, es cosa diferente. La globalización no consiste en repetir lo que hagan los demás, es hacer lo nuestro. Como lo sentimos y como nos viene de atrás. Es seguirnos poniendo de negro en el luto los de la zona andina, es seguirse poniendo de blanco en el pacífico y es seguir los llaneros bailando el baile del angelito -un zumba que zumba- cuando mueren los niños.
Aquí comemos de lo que da la naturaleza nuestra. El alimento de mar nuestro es diferente al de Europa. La fauna del Pacífico y del Caribe es diferente a la de los mares del Norte o a la del mar Mediterráneo. Esa es nuestra comida, No veo por qué tengamos que importar pescado de España. No ¡qué coños!, si aquí tenemos el nuestro.
Un autor en busca de tema
Escribir me gusta mucho, es mi vida. Escribir es un vicio. Ahora estoy buscando tema, no lo he encontrado. No quiero que mi próximo libro sea de guerrilla de hoy, ni de paramilitares, ni de narcotráfico. Por eso me ha costado trabajo encontrarlo. Escribo literatura no-ficción, lo que pasa en este país. Colombia es un país en el que pasan tantas cosas increíbles que no habría que escribir ficción. La realidad nuestra va más allá[3].
[1] Cinecittá: La ciudad del cine, el mas importante complejo italiano productor de audiovisuales. De carácter estatal hasta los años noventa, cuando paso a manos privadas.
[2] Respecto de estas experiencias periodísticas sugerimos consultar las síntesis publicadas en la página web del Instituto Prensa y Sociedad.
[3] En medio de las conversaciones pudimos establecer con Castro Caycedo que su interés esta orientado a los acontecimientos del Palacio de Justicia ocurridos en 1985.
1 comentario:
de verdad que este magnifico escritor muestra en sus trabajos esas realidades de la cual colombia no se quiere dar cuenta. lo comparo tambien con martha rodriguez y jorge silva ellos dicen que colombia esta por descubrirse y que donde se pone la camara en nuestro pais hay una historia que contar y german castro dice para que inventar si las historias estan... contemos nuestro pais seamos libres de pensamiento mostrando la cruda realidad que se esta ocultando, no nos de miedo empezar a contar las cosas como son ya que de verdad esta sociedad tiene que despertar.
Publicar un comentario